| Durante
la incubación de los huevos, la hembra permanece en el
interior del nido sin apenas moverse. De vez en cuando rotará
los huevos para que los embriones no se adhieran al interior
de la cáscara. También se encargará de
mantenerlos todos juntos bajo su tripa, la cual resulta visible
por la falta de plumas que ella misma se ha arrancado.
Sólo
abandonará el nido en escasas y rápidas salidas
para obtener alimento de su compañero o por sí
misma, así como para hacer sus necesidades fisiológicas
y beber agua. En esta etapa consumirá mucha arenilla
para formar la cáscara de los huevos.
El
macho, muy atento y caballeroso con su compañera le
proporcionará alimentos. Permanecerá en el exterior
del nido y por lo general la hembra no le permitirá
entrar en él, aunque hay algunas pocas que sí
lo hacen.
Lo
mejor que podemos hacer es no molestarles ni abrir el nido.
Los huevos son de pequeño tamaño y muy frágiles.
Debemos darles alimentos verdes, arenilla y pasta de cría
además de su alimentación habitual. Es un buen
momento para introducir alimento nuevos en su dieta, pues
se mostrarán muy receptivos a probarlos.
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